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Última noche solo

Última noche solo

Esta es mi última noche solo en casa. Así que, aunque sé que no vendréis, os invito a pasarla aquí. No me ha dicho nada acerca de la marihuana. Pero sí se ha metido con eso de levantarme a las 5 de la tarda (joder! qué taurino estoy hecho!). Estoy asustado, no sé qué pasará a partir del martes por la mañana, cuando nos levantemos.

Recuerdo la primera noche que pasé aquí. Fue hermosa, muy hermosa. Pero lo importante de esa primera noche fue al levantarse al día siguiente. Sucederá lo mismo mañana. El ogro dormirá, seguro que yo estaré despierto (mis problemas de insomnio, claro), pero al día siguiente... ya veremos qué es lo que sucederá, pero estoy asustado.

Debilidades

Debilidades

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce, trece, catorce, quince, dieciséis, diecisiete, dieciocho, diecinueve, veinte, veintiuno, veintidós, veintitrés, veinticuatro, veinticinco, veintiséis, veintisiete, veintiocho... ¿sigo?

Están mal las cosas. Algo mal. Pese a los engaños de cierta gente, no evitamos los números.

He dejado encima de la mesa la bolsa de marihuana, junto al tabaco rubio y junto al papel de liar (no pienso hacer publicidad gratuita). Aún no sé nada. Quiero picar un poco. Quiero que el ogro entienda que hay otra forma de actuar diferente a la suya. Es cierto que no suelo fumar marihuana, pero quiero que "ello" SEPA que, almenos durante dos o tres días, convivirá con alguien. Y sé cómo son los ogros. Sé cómo es mi ogro particular, el que tengo en casa. Sé muy bien cómo es. Lo malo es que él tiene razón: es su casa. Y yo no dejo de ser un okupa.

Hoy me ha dicho que tengo la casa hecha una mierda; le he respondido que el que lleva cinco o seis años aquí, solo, soy yo; que si quiere poner la casa como quiere ponerla, que es su problema, no el mío. Pero ha respondido de la mejor manera que podía. Me tira el armario, se coje la habitación de la mierda (pese a tener la de al lado bien hecha y con camas) como guarida nocturna, me obliga a vaciar cajones del comedor (en donde tengo EL mantel y las servilletas). Mi armario, dice, que lo tendré en su habitación...

En el ejército hay un rango muy difícil de suplir; se llama veteranía. Y nadie, os lo aseguro, lucha en contra de eso. Pero llega mi padre a SU casa y casi me hecha. Es su casa, claro, pero la veteranía se la está pasando por el forro. Mi persona también se la pasa por el forro. Mis deseos... ¿qué será eso para él?

Me alegro hoy porque una gran amiga me ha exigido que saliera de fiesta. Le he repetido unas cuantas veces que no. Ella no solamente ha insistido una burrada de veces como sólo saben hacerlo los hijos de puta mayores del reino, sino que además me ha venido a buscar. Sólo me queda agradecérselo. No lo he hecho cuando me lo ha preguntado, así que lo escribo y lo hago público ahora. Gracias (no digo su nombre por cuestiones legales). Me lo has preguntado y no he querido responder, pero me lo he pasado muy bien. Y estamos los dos de acuerdo: si me hubiera quedado en casa me hubiera deprimido y mis lágrimas hubieran llegado hasta los vecinos de abajo. Gracias, una vez más. He pasado unas horas riéndome yu no llorando... ¿sabéis qué representa de verdad eso?

El inicio

El inicio

Esta mañana escribía un e-mail en el que, entre otras muchísimas cosas, explicaba que parecía que la venida profética de mi padre era inminente. Efectivamente, sólo han pasado unas ocho horas y mi padre se ha presentado en mi casa. La mujer con la que vivía está definitivamente en una residencia, esquizofrénica. Él ha decidido regresar a lo que hace cinco o seis años fue su casa. Por fin ha llegado el momento de irme yo.

Aún no me he decidido qué carta tirar. Tengo varias opciones valorables en mi cabeza. Por alguna optaré.

Lo que sí sé es que no estoy muy contento. Y que las cosas ahora sí que no tienen marcha atrás. Y que en breve desapareceré de esta casa. Y que ya no es posible hacer muchas cosas en ella. Y que... no sé que haré mañana.

Fracasos

Fracasos

Me he vuelto a equivocar. Vertí una serie de acusaciones sobrecogedoras y salvajes, probablemente fruto de la situación y las dudas acerca de cómo decir unas noticias. Pero todo era un montaje -ahora que están tanto de moda- para tapar algo que me parece horroroso: el fracaso.

Aún le tengo pánico al fracaso. Lo último para evitarlo ha sido culpar a otras personas de algo que no tienen mucho que ver con este problema. Cuando no me presento a un examen es por miedo a suspender, o por miedo a ir solo, o por miedo a no encontrar el aula, o por ir a hacer el ridículo, o... Pero no acostumbro ni a decirlo ni a admitirlo -nunca delante de un juez, claro. Pasa lo mismo con el resto de mi vida.

Pero la culpa de todo es que he fracasado en ciertos proyectos. No sé si este fracaso continuará en los próximos meses, eso ya se verá, no hace falta la ayuda de nadie, y nunca diré que este cura no es mi padre. Pero es más fácil decir que la culpa de todo -además de tenerla Yoko Ono (¿he leído que Def Con Dos vuelven?)- la tienen los demás que admitir que somos los únicos responsables de nuestros errores.

Wo sind die Schwestern ?

Wo sind die Schwestern ?

Inyéctame el veneno en las venas, dulcemente. Recita poemas de amor mientras me extirpas los centros de pasión y placer. Quiéreme con el cuchillo en las manos. Decapítame, enérgica, cuando me beses los labios. Destrípame el corazón, cantándome una canción. Sacrifícame con ternura. Acaba con mi vida porque sé que debes hacerlo. Despedaza mi ser y únelo a ti... Sé que es útil.

No hay mayor felicidad que la de creer con ceguera que el dolor es una preciosa embriaguez de placer y necesidad.

Insomne

Insomne

Creo que la situación de mis sueños es ya preocupante. Y bien he escrito "situación", no para ubicarlo en un espacio sino en un tiempo. Y es que mis sueños ya no vienen a visitarme cuando deberían de hacerlo. Es cierto que eso de dormir por las noches no es lo mío, así que éste no es el tema de preocupación. Lo preocupante es que ahora ya ni por la mañana me duermo.

Llevo ya algún día con dolor de cabeza, y me voy durmiendo por los sofás. Agotado, me voy a dormir pronto -sobre las 12 de la noche- pero entonces a las 4 estoy en pie. Vueltas, vueltas y revueltas... pero no hay manera. Así que a esperar hasta las 9 o 10 de la mañana. Pero tampoco es que duerma entonces ni 6 ó 7 horas... Probaremos una noche o una mañana más. Si no funciona, ya pasaremos a la marihuana.

Consecuencias

Consecuencias

Escoger una u otra carretera indica, principalmente, que nos dirigimos hacia un lugar o uno otro. No espero llegar a Zaragoza si sigo la carretera de Valencia, claro. Y, hundiéndonos más en el tema, hay carreteras, como las autopistas, en las que es difícil volver atrás, salvo usando sus cambios de sentido. Y si el ejemplo es el tren, aún más claro parece la idea: A modo de ejemplo, del trenhotel que hace el recorrido Barcelona-Sevilla por la noche no puedes escaparte una vez pasado Tarragona. Entonces permaneces encerrado hasta Córdoba, momento en el cual uno piensa si regresar atrás o continuar hasta Sevilla. Pero no podemos decidir volver atrás a la altura, por ejemplo, de Albacete, porque el tren no se detiene.

Lo que es realmente obvio, aunque no sea muy amigo de las causalidades, es que la elección de un tren u otro, o una carretera u otra, lleva indudablemente a un destino; o al menos a un destino posible. Y en el camino resulta una tarea árdua el pretender volver atrás. Todos escogemos caminos -o nos lo escogen. Pero esos caminos en ocasiones son excluyentes, así que la elección de uno elimina la posibilidad de otro.

El problema no es el camino que se escoje, tampoco es escojerlo. El problema real es tener que eliminar el resto de caminos para escoger uno. La elección no es el problema (no estoy de acuerdo, Neo); lo es la supresión.

El centro del Universo

El centro del Universo

Soy el centro del universo. Las estrellas han sido colocadas en sus respectivos lugares por mí. Yo elijo cuándo aparecen las estrellas y cuándo se esconden. Nadie se atreve a levantarme la voz; saben que sus decisiones y pensamientos me pertenecen. Únicamente doy libertad a los elementos del universo cuando me llevan la razón; sólo en ese caso.

Todo sucede en el universo para complacerme. La vida de los astros, planetas y demás participantes de la expansión actúan sólo para mí. Si yo no existiera, los átomos no existirían. Y sé que tengo razón: todos estos elementos existen en cuanto los siento y los hago míos... así que no existe el libre albedrío. Las estrellas no viven por ellas mismas, viven en cuanto las dejo vivir.

Hay gente que también se cree el centro del universo... pero el problema es que no son dioses, como lo puedo ser yo.

Cafés, respuestas, necesidades ocultas e inoportunidades

Cafés, respuestas, necesidades ocultas e inoportunidades

Pan tostado y nocilla, programas manipuladores de televisión, preocupaciones en la cabeza y deseos... Empieza bien la noche. Me aburriré, eso lo tengo seguro. Empieza la noche y aún en casa... he regresado porque esperaba algo que tampoco se ha dado. Ahora estoy con la duda. Sería mejor quedarme en casa, eso lo tengo muy claro; hacer trabajos, y aprovechar algo la noche... pero ahora tengo ganas de salir, de irme a tomarme unas cervezas...

Ays!... No sé si es que me hago mayor o es que estoy desesperanzado; pienso que tengo que hacer las cosas sin pensar en nadie más y me da un bajón cuando deseo y no encuentro... Será que no acabo de creerme mi propio papel. Es como desear la eternidad y no saber qué hacer un domingo por la tarde.

Cansino

Cansino

Es realmente fabuloso encontrarse con esa gente que tiene oídos y sin embargo no oye. La hay, no obstante, que sí tiene oídos, y sí oye... pero lo que le falta a ésta es cerebro para procesar la información que les llega. Así sucede con frecuencia en esa gente que no quiere -ni puede- entender opiniones y decisiones ajenas. Y después de unas cuantas explicaciones llega un día en que ya da igual todo. Da igual dar explicaciones. Da igual dar algo. Da igual todo. Y aún buscan explicaciones y justificaciones... Mi perro no me preguntaba por qué no podía seguir a otros perros mientras jugábamos en el parque cuando le gritaba "¡NO!"; simplemente dejaba de perseguirlos y volvíamos al juego de persecuciones entre él y yo. Afortunadamente, el ser humano es superior al perro en inteligencia y en altura.

Y ahora que no tengo perro ya no grito "¡no!"... Me resulta una pérdida de tiempo. Quien tenga oídos que oiga, y quien tenga perro que grite "no".

Sillones

Sillones

Días de sillones, de reubicación de ideas, deseos, sentimientos, llantos... Cambios -esperados- de objetivos y reafirmaciones de pensamientos. Pero hay ciertas mareas en mi mente que no me esperaba. No esperaba verme tan convencido para desear hacer ciertas cosas, ni esperaba sentir tanto ciertas otras cosas.

Pero es así. Anudarse y desanudarse. Vestirse y desnudarse. Reír y llorar. Mi estabilidad radica en el cambio más o menos constante. Hay otras cosas más o menos constantes. Y deseo que sigan así. En cambio hay otras... Decisiones. La elección prepara la estabilidad y la estabilidad prepara la elección y, de mientras, las cabezas bailan al son de un ska. Y bailar en ocasiones está bien; en ocasiones no está tan bien; en ocasiones, finalmente, produce mareos. También hubiera estado bien quedarse sentado en el sillón, sin bailar. ¡Que bailen otros!

¿Y qué narices querré decir con este post? ¿Está complicado, eh? Simplemente que tengo deseos, y que quiero verlos realizados. Y que los sillones sean para los reyes y los marqueses.

Reapatías

Reapatías

Dos cosas malas tiene el mes de noviembre: por un lado, me viene el bajón de otoño o el del cumple; por el otro, en el mes siguiente se celebra la navidánavidáfelínavidá. Sin contar con el día de los muertos, que siempre alegra (feliz cumpleaños, Vero!) y el día de San Andrés (feliz cumpleaños, Esther!). Pero no debemos cantar victoria, la parafernalia para comprar la navidad ya ha empezado. Las calles están iluminadas con lucecitas de colores, en ocasiones ponen villancicos o canciones más horteras aún, ¡ya se ven sonrisas en las caras de la gente, qué horror!

Y todo eso para que nos suban el precio hasta de los calcetines... Por si no queda bien claro, adoro la navidad. No sé muy bien qué acabaré haciendo este año... Probablemente intentar sobrevivir a las uvas y a las falsas promesas. Y prometo que el año que viene me cuidaré más.

¿Os habéis dado cuenta de que las personas existen antes de cruzarse por nuestras vidas?

Aprendiendo a escribir

Aprendiendo a escribir

La semana de encierro debe finalizar ya; de lo contrario corro el riesgo de quedarme aquí. La última vez que hice algo parecido me pasé 6 años... Y hay asuntos que requieren de mi participación, debo ponerme en circulación a partir de esta tarde misma.

Entre otras cosas, me quejaba de no hacer absolutamente nada, pero la ilusión me preguntó acerca de esas pocas cosas que hacía. Mi cabeza se puso en marcha y empezó a enumerarme:

Toco la guitarra. Leo. Juego al Myst y al PC Fútbol. Escucho música. La clasifico. Veo pelis malas. Toco el saxo. Limpio la casa. Arreglo mis ordenadores. Escribo. Veo la tele. Hago cafés. No duermo por las noches. Aprendo a escribir...

Y la ilusión me preguntó: ¿Tantas cosas?

Seis años

Seis años

Hace exactamente 6 años apareció Reni en mi vida. Era pequeño, olía mal y tenía cara de tonto... ¡Perfecto! Intentó ser un regalo inocente pero se convirtió en detonante de una nueva vida. Me vine con él a lo que lleva siendo durante 6 años mi techo. No teníamos absolutamente casi nada aquí. Sólo una vieja y torcida cama, un sucio sofá, un antiguo armario plagado de termitas y polvo, mucho polvo. Una pequeña manta en la chimenea sirvió para montarle un palacete a Reni. Yo me peleé con la vieja cama.

Después de seis años tampoco quiero hacer muchas valoraciones. Estoy aquí, pero no tendría que seguir estándolo. Hace años que debía haber huído. Hace casi tres años debía haber dormido en otra ciudad. Hace años empezaron unas promesas pero, desde Esther, todas han sido, hasta la fecha, no cumplidas. Pero sigo haciéndome promesas y espero que algún día consiga mi objetivo. Y ese objetivo no son las promesas en sí... No soy tan fácil ni de entender ni de tratar. Mi objetivo radica en atreverme a empezar a realizarlas.

Seis años después los sofás y las puertas encuentran a faltar los mordiscos de Reni. En ocasiones también le echo de menos. De todas formas fue mi excusa y compañero durante algún tiempo. En ocasiones también echo de menos eso.

Equivocado

Equivocado

Hablaba de la conciencia en el anterior post... En ocasiones está peleada conmigo y me ofusco en interpretaciones sesgadas e incompletas, por perseguir conspiraciones francmasonas y neognosticistas. Y con un poco de tiempo me doy cuenta de que quizás, sólo quizás, esté totalmente equivocado.

Eso es lo que creo. Estaba obcecado desde antes de mi viaje y éste no resultó ser otra cosa que lo que esperaba, aunque yo mismo creara la realidad de eso que esperaba. Para beneplácito de algunos, afirmo que me he equivocado. Me he equivocado en el objetivo, en el comportamiento y en la conclusión final.

Busco demostrarme algo. Y es un algo que no me llegaría a gustar nunca. Y es un algo que probablemente ni exista, aunque continue buscando. Y es un algo que no me hará ser ni mejor ni más feliz. Y es un algo equivocado y un algo sinsentido. Sólo se me ocurre pedir disculpas y, lo que es mejor aún, aprender de mis errores.

Por lo demás, sigo sin fumar. Ya no cuento las horas, sinó los días. Son 24 días y un poco más. De momento va bien la cosa, aunque con quien peleo más es con el aburrimiento.

Aún duelen las ausencias

No esperaba la groria, pero tampoco el desespero. Por enésima vez en la vida mi negativa a hacer algo produce otro enfado. Ya no me preocupa. Hoy ya no. He hecho lo que debía, aunque no he dicho todo lo que quería ni de las formas en como quería. Hoy es probablemente la última noche y querían arrebatármela. Por no querer... me la han arrebatado. Mañana será el último día... Me acabo de enterar (5:30 AM) que también me la arrebatan.

Tres días se han convertido en uno y dos medios... A un coste bastante importante. No está mal, yo siempre haciendo negocios rentables. Todo esto ha sido un error, un grave error. ¿Pero qué hubiera pasado si me quedo en casa? Probablemente otro gran error, recriminable por egoísta, pasota, etc.

No sólo debemos luchar por lo que queremos, sino ser conscientes de ello. Me río con las charlas morales sobre lo que uno -ajeno, siempre- debe o no debe hacer. Y la primera persona se olvida por completo de ello cuando "debe" hacer otras cosas... ¡Ah, los deberes! La subjetividad es la madre de la locura.

Hay cosas que no comprendo... pero las acepto. Lo que no acepto es que haya gente que no quiere que pueda llegar a comprender o que me limite o me impida esa comprensión. Me llegan a molestar realmente l@s fals@s e hipócritas. Me sacan de quicio. Se trata de dar todo lo que uno pueda esperando nada o casi nada... Tengo que comprenderlo: un viaje de 7 horas en autobús no es lo mismo que uno de 4 en coche... ¡Ostras! ¿Y 20 horas de tren en sólo tres días por decir "hola"?. Claro que existen las clases sociales... parece ser que mi dinero no vale lo mismo que el de los demás. Orgulloso creo sentirme por eso.

Por el otro lado, sigo esperando un "Felicidades". Tiene que ser ahora... El año que viene ya no existirán ni oídos ni bocas.

Ausencias

Ausencias

Probablemente una de las cosas que más esperaba en estos últimos tiempos era una llamada, una simple llamada, el sábado. La ausencia de ese detalle ha provocado ciertos bajones y su no ausencia ciertas alegrías ocultas por las primeras. Sólo se trataba de una llamada, era muy importante para mí. No me han servido las llamadas y mensajes al día siguiente; eso era ya inútil. A excepción de ciert@s amig@s, suspenso para el resto. Quizás os quejáis de que me pongo demasiado depresivo cuando llega mi cumpleaños. Vuestra ausencia de éste se sumará al resto de cumpleaños y hará que el año que viene vuelva a estar depresivo. Gracias por colaborar; prefiero seguir pensando que las cosas no cambiarán nunca antes de entender ese cambio.

¿Café?

¿Café?

Pasan los días y las horas. Se acerca de nuevo el inicio y el fin de los ciclos. Aún no sé muy bien si acaba bien o mal, y menos aún si empezaré bien o mal. Lo que sí sé, en principio, es que llegará ese inicio de ciclo, ese inicio de otro año más, como siempre en el mes triste de noviembre. Después de los capuccinos estoy probando el café con Colacao... mmm... No sé, no sé, no acaba de convencerme. Tampoco me convence gastarme 50 € cuando sólo tengo 20... Aun así... rapiñando, rapiñando, ya me faltan menos euros. ¡Qué gracia eso de pedir dinero! A ver si me acostumbro, que es más fácil que tener que trabajar.

¡Mecachis! Ahora ya no puedo acabar de disfrutar con el café con colacao: se me cayó. No sé si es el patosismo que me caracteriza o los nervios en los dedos... Pero iré a por un trapito, no sea que los profundos pensamientos hagan que esto se enganche a la mesa, al cd y al suelo y luego tenga que usar la fregona.

(277 horas sin fumar)

137 horas...

... Bufs! No pensé que podría pasarme tantas horas sin fumar. Pese al mono que va viniendo de vez en cuando, no parece que esto sea realmente duro... No entiendo por qué dicen que es tan complicado. Bueno, sí que lo entiendo. La verdad es que no quería dejar de fumar, pero probé. Y esto de probar va para largo.

80 horas...

... sin fumar. Lástima que haya efectos secundarios. Parece que ahora sólo tenga en mente el tabaco y me olvide de todo lo demás. Sigo mi curso.