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Hastio

48 horas

No es ni una película ni una serie... Es tiempo. Es el tiempo que llevo ya sin fumar. Aunque parezcan muy pocas horas, para mí son ya unas cuantas bastantes, y sigo sumando. Llevaba ya unas 4 semanas con una tos horrible y, en ocasiones, me molestaba para dormir. Ahora quizás una de las cosas más curiosas es notar la nariz algo más abierta que de costumbre. Lo peor es acabar de comer, tomarse un café y salir de casa... El mono que entra es realmente majo. También se encuentra mono al estar sin hacer nada, o ponerse durante horas delante del ordenador... Dicen que en una semana se me acaba el mono... eso son 120 horas más. Ya veremos, a ver como va todo.

El sábado incluso, como acto de chulería, salí con el paquete de tabaco en la mano y casi lo estuve continuamente contemplando durante las charlas barísticas. Ahí le gané. Siguiente combate en casa.

Fuera estrés

Se acabó el estrés que llevaba encima por los trabajos para la uni. Sobretodo esta última semana ha sido algo durilla. Por lo menos me queda la satisfacción de haber solucionado ciertos problemas de violencia en alumnos de instituto, sobre papel, claro. Del trabajo de estadística no he encontrado aún para qué narices ha servido... ¿Servirá para algo útil esto de la estadística?

Ya no escribo más por esta noche. Ala! Castigado a la cama!

Jajajajajaja

Jajajajajaja

Pues eso. No es que esté realmente eufórico, pero me rio. Me rio de lo que quiero y como quiero... Probablemente ese sea uno de los trucos de la felicidad. Pero no hay que confundir una risa con una carcajada. Frecuentemente se usa esta última después de un chiste o parecido, pero la risa... la risa no se usa para reirse, sino para regocijarse en y de alguna situación. Y lo más precioso de la risa es que no es necesario mostrarla. La risa no es un estado de los labios sino un estado del corazón.

Pos fale...

Pos fale...

Me encanta que ciert@s indeseables utilicen estas páginas para escribir sus faltas de afecto, sus neuras y enajenaciones mentales varias. Ya sé que necesitáis de mí, necesitáis una página para demostrar vuestra locura. Si os hace felices esribirme que soy un "hijo de puta" o que soy "material puro de cloaca", pues adelante; os permito que uséis estas páginas para ejercer ese derecho. Intentaré no caer tan bajo y espero no hablar nunca de vosotr@s, ni de quiénes sois, o al menos en público.

Además me gustaría añadir una cosa que creo que es bastante importante, aunque no se lo creerá nadie: Disfruto de mi vida. Soy feliz con ella, uso mi libertad para disfrutar de ella. Ni estoy hundido, ni estoy en la mierda ni nada parecido. Me molesta mucho que cierta gente desee realmente verme hundido. Pero eso es prácticamente imposible. Ya he estado completamente hundido; sé cómo se llega a esa situación y sé cómo se sale si mis sistemas de defensa se desconectan -temporalmente.

Yo no tengo ningún problema en aceptar esta situación, así que no acabo de entender por qué narices no lo entiende cierta gente, ya pasada. Vivid y dejad vivir.

Si necesitáis ayuda y la solicitáis, se os la dará. Si lo que pretendéis es que nade entre la mierda de una cloaca... será imposible que vuestros deseos se hagan realidad. Así que os pido disculpas por ello.

Por fin se cumplió el plazo

Siempre nos quejamos de que lo hacemos todo a última hora pero claro, si no existiera ese último día para entregar las cosas... pues no las haríamos nunca. Y así ha sucedido hoy, cuando he hecho y he entregado el cuentecito. Resulta curioso que haya tardado sólo dos días (y ni eso) en tener la idea, escribirla, corregirla, arreglarla, y entregarla. Será que cada día soy más veloz con las fechas límite.

Hasta a mi madre, que ha sido la primera -y única hasta ahora- en leerlo íntegramente, le ha gustado. Creo que ya empiezo a esccribir cosas más o menos normales, y no sé si preocuparme. Si me pica lo publico por aquí, aunque lo dudo bastante. La historia acaba en muerte, claro -no podía ser de otra manera. Pero no es la muerte lo importante del cuento, pese a que cierta gente ni pille esa muerte (puede ser difícil de localizarla), sino el deseo, la obsesión, el paso del tiempo y la soledad, las lágrimas y el silencio.

En fin, que si algún año publico algo espero que me compréis tod@s!!! Que pasaré lista!!

Escorpio... Signo fijo y negativo.

Escorpio... Signo fijo y negativo.

Se relaciona al signo de Escorpión con la muerte y la corrupción, una relación directa con la pérdida de la inocencia. Se ha dicho que Escorpio es un símbolo fálico.
Siendo un signo regido por Plutón (rige los infiernos, lo oculto y el subconsciente) y Marte (fuerza), estamos hablando de intensidad pura. Este signo es de cuidado, tanto para bien como para mal.
Son muy receptivos e intuitivos. Muchas personas evaden su fuerte y penetrante mirada pues temen que se adentren en su interior. Personas muy determinadas, ejecutoras y de ideas fijas.
Cuando usted le pregunta su signo a un Escorpión, este le contestará esbozando una sútil y algo sádica sonrisa. Éste es el signo de la transformación, de la vida a la muerte, del proceso de resurrección.
Es importante para comprender a los Escorpiones, conocer la intensidad con que sienten y actúan. Aman con mucha pasión e intensidad. Les atraen los temas ocultos o metafísicos, la idea de la muerte generalmente no les causa temor, inclusive puede decirse que la disfrutan. El sexo es una oportunidad de expresar la intensidad con que sienten y de transformarse a sí mismos mediante el acto físico.
Muchos consideran que este signo tiene más defectos que virtudes.
Son agradecidos y no olvidan un favor, aunque no lo demuestren o le hagan grandes fiestas, sabrán esperar el momento para devolver el favor. Gracias a su intuición puede llegar a las verdaderas intenciones de las personas. Les molesta mucho la injusticia y suelen luchar contra ella, sobre todo en favor de los desvalidos.
Suelen ser algo sádicos y sárcasticos en sus comentarios, pero generalmente no los dicen en forma gratuita.
Este signo esta relacionado con los órganos sexuales y el ano.
Buscan descubrir las emociones de los demás y cómo le responden al mundo. Escorpión es el signo del Sexo y de la Muerte, el inicio y el fin de todas cosas; ellos exploran estas ideas desde un punto de vista emocionante. Los que han nacido bajo de este signo son investigadores, frecuentemente muy penetrantes. Como el octavo signo, Escorpión rige la Octava Casa: La Casa del Sexo.
Son capaces de ser autodestructivos, como el escorpión, quien se quita la vida antes que otro lo haga. Son muy determinados, y cuando toman decisiones no son capaces de cambiar su mente. Suelen ser tercos y rehusan a dejar un proyecto cuando los demás ya lo han hecho, alcanzando lo que otros han pensado imposible. De esta manera pertenecen a los signos de poder. Son complicados y a veces demasiado callados para ser entendidos fácilmente.
Bajo de la influencia de Marte, los Escorpión son los estrategas. El gobernante moderno de Escorpión representa la Muerte y los Términos; por eso es el signo del Renacimiento y la Regeneración. Cuando el Escorpión pierde su cola, regenera un nuevo aguijón, y los que han nacido bajo del signo de Escorpión pueden haber renacido de la misma manera.
Los signos de Agua suelen responder al mundo a través de la emoción en vez de la acción física, práctica, o intelectual. Podrán reprimir sus emociones, pero son muy perceptivos. Los nacidos bajo del signo de Escorpión son motivados y leales, pero frecuentemente son malentendidos y algunas personas los verán autoritarios y sarcásticos.
Son místicos y científicos, una combinación que los ayuda ser muy concientes de sus alrededores; Escorpión es un signo de Gran Profundidad. Si no son cuidadosos, su pasión los hace susceptibles a un consentimiento excesivo o compulsivo.
Los colores de Escorpión son poderosos, rojo y negro.

Intentos

Intentos

Estoy intentando escribir algún cuento. Desde las 4 de la mañana permanezco despierto. Últimamente tengo algunos problemas para conciliar los sueños -mi resfriado ayuda también un poco. Creyéndome demasiado a mi hermano mayor, que me dice que de madrugada son las mejores horas creativas, intento escribir cuentos para presentarme a todos los concursos habidos y por haber. Pero parece ser que hoy no es mi día -mi noche. Lo mejor de todo es que he sacado alguna idea, así que sólo espero poder mantenerla hasta que mis dedos sean capaces de desarrollarla. Son ya las 9 de la mañana y, pese a que no tengo sueño, estoy cansado. Mi cuerpo parece ser que sigue esos designios sociales acerca del tiempo y se va haciendo mayor, se va gastando. Mi mente creo que ya estaba gastada justo el día en que nació.

Intentaré dormir un poco, pero no podía pasarme otro día sin probar de describir mis pensamientos en estas páginas.

Desolación

Desolación

De nuevo en el agujero de mierda que en ocasiones me saco de la mochila. De nuevo ir con cierta gente con la que no quiero ir y haciendo cosas que no quiero hacer. Y si además de eso le añadimos unas gotitas de deseo, desespero y delirio, el menú completo está servido. Estoy saciado entonces. Saciado de idioteces, saciado de resacas, saciado de discusiones. Saciado de mí. Anoche quedamos unos amigos del pasado, que aún están en presente. Me acusan de no pedir nada. Cierto. No me gusta pedir nada. Pero me gusta saber que aunque no hables con una persona durante meses siempre será el "como decíamos ayer". Las buenas amistades ni se olvidan ni se pierden. Luego, más tarde, la locura y el delirio. Las drogas no me ponen violento; me pone violento el desear cosas y no tenerlas, aún no tenerlas. Jornada dura para mí, muy dura. Menos mal que mi almohada me cuida; menos mal que la tengo a ella.

Por cierto, ya tengo mi tumba virtual: http://xavi.esta.podrido.com. Podéis pasar a ponerme flores.

De Estrellas

De Estrellas

Hace muchos años ayudaba a un conocido suicida en uno de sus momentos débiles. Estábamos los dos en la playa, de noche y expuestos a las estrellas. Le dije que se quedara con una estrella, que la poseyera, que sus metas, sus esperanzas, sus alegrías y sus dolores estaban allí. Tan cerca como para poder verla casi todas las noches, pero lo suficientemente lejos como para no sentir su asfixiante calor. Liberadora de males, por cercanía y lejanía al mismo tiempo; y dadora de esperanzas, por cercanía y lejanía al mismo tiempo.

Con el tiempo, sigo creyéndome esa parábola que le expliqué. Pero con matices. En ocasiones confundo la cercanía y la lejanía. Lo que veo cerca a veces lo siento lejos, y lo que veo lejos a veces lo siento cerca. Confundo espacios, o los utilizo según me convenga. Esto no es siempre positivo porque en ocasiones me flagelo con demasiada potencia y deseo sentir mi sangre bajando por mi espalda. Es positivo porque lo deseo; es negativo porque duele.

Claro que entre el placer y el dolor no hay ni tan sólo un ligero velo que los separe. Se mezclan. No hay placer si no hay dolor. No hay dolor si no hay placer. Cuando poseemos una estrella la hacemos nuestra y la colocamos cerca de nuestros puntos de vida (razón, sensación y deseo); así que de pronto nos encontramos como mínimo con la misma estrella repetida. Saber cuál hay que mirar es el problema... y la solución.

Tres días

Tres días

La batalla ha concluído. Las tropas invasoras, muy debilitadas, permanecen al norte de mi posición aunque ahora mismo no presentan ninguna amenaza seria. Lo que hay que hacer en estos momentos es curar las heridas y contabilizar bajas. Estoy en ello. Lo malo del final de las batallas son las pesadillas. Hoy he tenido una, la cual no describiré para no abrir viejas heridas ni crear de nuevas. Lo malo de las batallas es no saber en dónde se libran. Lo malo de las batallas es tener que luchar en ellas. Lo que sí está claro es que no me hacen ser más fuerte ni estar más preparado para la siguiente. Pensamos que lo negativo que sucede en nuestras vidas es útil para hacer frente a posteriores enemigos. Útil, tal vez, pero nunca el haber pasado antes ya por ello nos hace inmunes. No por tener muchas pesadillas vamos a dejar de sufrir y sudar en la siguiente. El dolor es universal. Ante ello, la calma y, un viejo truco, saber de antemano que no puede durar para siempre.

Mi lecho, que no de muerte, permanecerá en su viejo sitio aguardándome. Él me curará y él me inflingirá dolor. Pero estará allí. Siempre lo estará si yo lo deseo, y siempre quedará borrado del mapa si así lo pretendo. Pero hoy, de momento por hoy, me aguarda.

Sol

Sol

Es lo que tiene eso de levantarse por la mañana: es de día. Y es un día bastante majo, así que lo aprovecharé. Los rayos de sol eliminan en ocasiones impurezas y los necesitaba. Hacia mucho tiempo que no me sentía como ayer. Es bueno saber que las situaciones se pueden repetir, para no bajar mucho más la guardia. Lo más positivo quizás fue la visión de Drácula de Coppola y la primera parte del Señor de los Anillos... Y porque era muy tarde y empezaban a cerrárseme los ojos, que si no me chupo las tres partes seguidas (aún estaría entonces delante de la tele). Y hoy hay que desaparecer un poco. Situaciones -absurdas- familiares me obligan a huir, aunque sea sólo unas horas. Situaciones personales me obligan a huir, unas horas más.
Dejaré por unas horas de amar a Selene, hoy amaré al Sol. Incluso si se porta bien, mañana aparezco más moreno aún.

Dolores

Dolores

Siempre es lo mismo. Será porque el ladrón piensa que todos son de su condición. La confianza. El desespero. La soledad. El alcohol. La apatía. Alegrías. Un paso hacia adelante, uno hacia atrás. Siempre el mismo paso. Siempre el mismo culpable. Siempre yo. Gilipollas. Huir de mí. Mataperros. Estrellas. Ilusiones y fracasos. Esperanzas. Delirios. Fracasos. Vino blanco. Deseos. Disculpas. Sentir. Cafés. No se volverá a repetir. Muro. Ojos. Planetas. Oscuro. Negro. Soledad.

Hogueras

Hogueras

todo sigue transparente
solo el matiz hace el color
y el silencio quema
-neutro-

otoño sigue sin llegar
haré hogueras

he de incendiar
rojo
mis pasos trocados
que nunca acercan

he de incendiar
fados,
recovecos,
desalientos,

y rojos
y quemo
y hogueras
de un otoño anticipado
para ser humo
de un blanco
que nunca
es, ni ha sido,
blanco

hogueras

Gracias Elen. Te debo dos e-mails (aunque sólo creo que te debo uno O_o... A ver si no te llegó...).

Barco

Fotografías

Fotografías

Observo fotografías. En ellas observo el paso, inexorable, del tiempo. Disfruto de tenerlas. Aunque no recuerde en qué momento las hice, me muestran que hubo un día en que apreté el disparador. Y el instante en el que mis pupilas veían ese tiempo y ese lugar quedó grabado en un trozo de papel.
Los recuerdos, en ocasiones, aparecen confusos y llenos de contradicciones; en las fotografías no hay lugar para el error. La fotografía muestra, llena de detalles, esas situaciones y momentos siempre felices, aunque sólo sean por el recuerdo en sí mismo. Los rostros queridos nunca se olvidan en las fotografías; tampoco envejecen nunca.
No entenderé nunca a la gente que le avergüenza hacerse fotos; menos aún a la gente que se rie malintencionadamente de fotos ajenas. Una foto no es sólo una foto: es una vida o varias vidas entremezcladas.

Soy un mataperros

Reconozco mi oficio oculto y no me escondo en absoluto: soy un mataperros. Me dedico al noble arte de matar perros de la misma manera que mi padre se dedicó, y como el padre de mi padre y el padre del padre de mi padre se dedicaron. Oficio familiar. Claro que las cosas parece que ya no están como en los años 50 y ahora te ponen muchas trabas al ejercer este digno oficio. Y, para ser sincero, no mato muchos perros... Digamos que sólo he matado a uno, y fue hace tiempo. ¡Pero soy ese mataperros del que tanto me enorgullezco! Nací siendo mataperros, vivo siendo mataperros y moriré siendo mataperros.

Tampoco la presión que recibo de mi entorno es el más agradable, pero alguien tiene que hacerlo. Y para el respetable siempre seré el mataperros. Es lo que soy y así continuaré por mis años.

Agradecimientos

Agradecimientos

Menú para 2 personas 14,00 €
Rollo de primavera 2
Ensalada China
Arroz frito tres delicias
Ternera con salsa de ostras
Pollo con almendras
REGALO: DOS BOTES DE REFRESCOS

Menú para 4 personas 28,00 €
Rollo de primavera 4
Ensalada china 2
Pan de gambas frito
Arroz frito tres delicias 2
Ternera con salsa de ostras
Pollo con almendras
Cerdo con salsa agridulce
Alas de pollo fritas
REGALO: UN VINO DE LA CASA

¿Me tenés inadmitido, jueputa?

Fantástico post escrito por Hernán Casciari en Orsai:

Me he peleado para siempre con gente muy querida a causa de mi costumbre de inadmitir a todo el mundo en el messenger. Los ofendidos piensan que soy un ser típicamente antisocial, un ermitaño moderno; yo creo que nadie en su sano juicio debería dejar abierta la ventana de su intimidad.

—¿Te pensás que no me doy cuenta que me tenés inadmitido, eh?

Ésa es la pregunta retórica que (desde el auricular del teléfono o desde el zaguán de casa) más he oído durante los últimos años. Por lo general, fueron las últimas palabras de muchas personas con las que compartía una amistad o un lazo sanguíneo. Dicen eso y trascartón se ofenden para siempre. Pero igual no cejo en mi solitaria lucha. El messenger no ha nacido para que te molesten, sino para conversar cuando uno quiere, no cuando quieren los demás.

El viernes discutíamos acaloradamente en casa este tema espinoso con la investigadora Beatriz Marín (que estudia las relaciones interpersonales dentro de las nuevas tecnologías, y además dirige Actilingua; es decir, una señora que ha estudiado) y ella, con gran aplomo y experiencia docente, catalogó mi actitud:

—Tú lo que eres es un maleducado de mierda.

Lo han intentado mil veces, pero nadie ha logrado convencerme de nada. La gente me dice que, de prosperar mi método, media Humanidad tendría inadmitida a la otra media Humanidad (y viceversa) logrando de este modo la ilusoria sensación de que el "Planeta Tierra ha abandonado la sesión". Lo acepto. Y la verdad, me importa un carajo. ¿O no vivimos así como mil años sin que pasara gran cosa?

Cristina, mi mujer, muchas veces me mira con trompa y me dice:

—¿Por qué me tienes inadmitida cuando estás en el trabajo? —yo le explico que no la tengo inadmitida a ella en particular, sino a todos. Que no es individual mi odio, que es contra el mundo entero.

—Yo no soy todo el mundo, gilipollas —me dice.

Y cuando tu esposa te dice "yo no soy todo el mundo", lo más seguro es que a continuación te toque hacer la comida y almorzar solo. Y después irte a publicar "Los Bertotti" al cibercafé de enfrente.

Y justamente allí, en los cibercafés, observo con irreprimible asquete a los adolescentes actuales con sesenta contactos admitidos y conectados, escribiendo como locos monosílabos de compromiso, respondiendo con síes y con noes, o lo que es peor, con jajajas. ¿No es hora de avisarle al pueblo, de gritar a los cuatro vientos, de confesar al unísono y de una vez por todas que nadie se está riendo mientras escribe jajaja? ¡Basta de farsas, por el amor de Dios! El messenger es el germen de la hipocresía y de la vigilancia interpersonal, igual que los teléfonos móviles.

Ahora leo en el diario —horrorizado— que a fin de año se lanzará al mercado un sistema que te indica dónde está exactamente la otra persona cuando la llamás al telefonito. ¿Qué es este botoneo infame? Graham Bell se debe estar revolcando en su tumba... A veces pareciera que las mujeres celosas han conseguido trabajo en Nokia y buscan venganza. Deberíamos replantearnos esta moda de que todos sepan si estás, a dónde estás y en qué estás.

El hombre que inventó el "Teléfono Que Te Avisa Quién Llama" es un genio. Eso está claro. Porque gracias a él yo descubrí hace poco que, por hache o por bé, todo el mundo me molesta. Desde que tengo ese aparato en casa no atiendo más a nadie y soy feliz. O lo era.

Porque resulta que después vino otro inventor, un flor de hijo de puta, que creó un aparato que sirve para ocultar la identidad del que te busca. Y ahora mi teléfono, en vez de avisarme con un letrero que el que llama es "El pesado de Juancarlos", ahora pone un misterioso cartelito: "Llamada Privada", porque el pesado de Juan Carlos, que sabe que es un pesado, se compró un coso de esos para ocultarse... ¡Hay que subestimarse mucho para activar ese artilugio, mucha conciencia de ser un pesado hay que tener...!

Con el messenger (ya van a ver) va a pasar algo parecido en cualquier momento —si no es que ya ha pasado—: van a inventar un software para saber quién te tiene inadmitido. Y después van a inventar otro software para bloquear a los que tienen ese primer software, y así hasta la eternidad.

Yo creo que, dentro de no mucho, la vida se va a convertir en un contraespionaje casero, en una guerra psicológica en la que habrá que pelear desde casa y en piyama, contra bravísimos enemigos que serán todos tus parientes, tus conocidos y tus compañeros de trabajo.

¡Por fin una guerra como la gente, en la que no hay que hacer la colimba ni ponerse un casco y borceguíes! ¡Por fin una guerra a la medida de mis posibilidades!

Espero con ansias esa contienda... Sé que voy a triunfar.

Carta a la Luna II (22-10-2003)

Carta a la Luna II (22-10-2003)

Muchas veces, demasiadas veces, me miro al espejo. El maldito es capaz de borrar vestimentas, disimulos, engaños, qué-dirán, etc. No tiene piedad, es demasiado listo y avispado. Es entonces cuando el famoso dicho se transforma en “el espejo es la sonrisa o el llanto del alma”. Me pregunta, el tontainas del espejo, una eterna pregunta, siempre la misma, como el sueño que se repite noche tras noche: “¿Qué haces?” Pretendo dar respuestas, pero sólo me las doy a mí, no al tontainas ese del espejo. Si tuviera que darle explicaciones sería probablemente muy sencillo, pero doloroso. A mí me respondo: dinero, conocidos, dinero, trabajo, dinero, familia, dinero, libertad, dinero, independencia, dinero, dinero, dinero… Si miro a los ojos al del espejo –el tontainas, sí- es diferente; a él le tengo que decir otras cosas, la verdad. Como diría Vázquez Montalbán, lo que pasa es que “estoy cagao de miedo”. ¡Qué poderoso llega a ser el miedo! Es capaz de autopermitirse el autoengaño, de convencerme de que no sigo en el sofá viendo cómo la vida sigue su curso con las gentes a las que observo desde la ventana, estando sentado en el sofá (pero con diferente postura, eso sí)… y es capaz de muchas otras proezas: capaz de hacer gallardo al soldado menos osado, de hacer sentir odio extraordinario al ser más afable, de permitir la apatía –mi antiguo amigo Hastío- al corazón más deseoso de acción…

¿Cómo es que no te he ido a buscar? ¿Cómo es que no lo hice? ¿Cómo es que no lo estoy haciendo? El miedo justifica y excusa todos mis actos, y también todos mis no-actos. Me he prohibido el “abandonarlo todo por miedo”, “convertir en realidad mis sueños”, “sentir que sin mí este mundo no sería igual”.

Es cierto que en cuestión de casi un año he evolucionado mucho; es cierto que la soledad no es sólo ya mi sufrimiento; es cierto que ahora me levanto de buen humor… ¡salvo los lunes… en los que odio a todo el mundo! Y no es menos cierto que sigo queriéndote, como hace más de un año; que mi corazón tiene ansias de volar, como casi todos mis años; que las vidas humanas no son mera herramienta laboral o especulativa, sino que desean buscar la felicidad, como casi todos los años de casi todos los hombres y mujeres de casi toda la humanidad.

Cervantes acabó su novelón con “Vale”, sin posibilidad de cambiar la vida y la evolución de su personaje; como tedioso ya de sus gigantes y sus princesas. Podría aplicármelo como diciendo, ya más actualizado, “pos fueno, pos fale, pos malego”, “pos me importa un bledo”… pero también podría aplicarme otra frase de otro novelón de otro genio que fue -¡y es!- Pío Baroja: “Tenía algo de precursor”. Así, el camino está empezado y ahora sólo falta continuarlo, haciendo “camino al andar”.

Quizás me he conformado con mis recuerdos y con tu presencia en mi corazón; quizás con hacerte el amor una vez al mes, cuando vienes de noche por los cielos a saber de mí; quizás con un mensaje, con una carta, con una foto, con un olor a fresa… quizás.

Pero nunca es suficiente, siempre quiero más. Tengo unas ganas de hacerte el amor que no te puedes imaginar, pero esto no se lo diré a nadie, sobre todo a ti. Deberían torturarme para obligarme a decirlo. A decir que quiero hacer el amor contigo. No una vez sino cientos de veces, pero a ti no te lo diré nunca. Sólo si me volviera loco te diría que haría el amor contigo toda la vida.

Carta a la Luna (03-07-2003)

Carta a la Luna (03-07-2003)

Hola preciososososososaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!

Jo, vaya veranito que se te presenta... creo que tendré que molestarte un poco, y recordarte que no debes nunca tomarte nada en serio que no te haga reír. Desde agosto del año pasado estoy esperando de nuevo el verano. Los cambios que se produjeron en mí fueron realmente sorprendentes, que, si bien sus efectos empezaron se notaron en noviembre, habían comenzado unos meses antes, de forma remota en abril y, mucho más concretamente, a finales de julio y agosto. Dejando ya hace tiempo los malos momentos, me han quedado no los buenos (estaría insultándome si lo dijera así) sino los buenísimos, los fantásticos, los maravillosos, los....

El verano pasado me regalaste algo realmente hermoso, lo más importante que me han regalado hasta la fecha (supongo que aquel regalo que me trajiste de Alemania y que guardabas tú -¿te acuerdas?): las ganas de vida. Es una cosa, como comprenderás, que no se me va a olvidar nunca y que siempre voy a tener presente. Me gustaría tener las palabras necesarias para definir lo que siento, pero eso es técnicamente imposible, ni la lengua castellana, ni la catalana, me lo permiten. Sabía de antemano que en esas fechas se iban a producir cambios muy importantes (¿a ver si tendré algo de brujo?), y barajaba la idea de que fuera irme a vivir a otro lado, pero no. Fue un cambio mucho más bestia, mucho más hermoso; el cambio no se tenía que producir fuera, sino dentro. Ese fue tu regalo.

¿Sabes que llevo casi un año sin depres? ¡Increible! ¿Sabes que llevo casi un año con unas ganas de volar increibles? Y te veo, cada mes aproximadamente. Cada vez que estás llena, al salir de casa de mi mama para dirigirme a la mía, te miro. Siempre me pareces radiante, preciosa, fantástica; siempre igual -o más- de guapa, siempre igual -o más- de hermosa... y siento que me guiñas el ojo y que me regalas una sonrisa. Me las quedo para mí y te devuelvo ese guiño y esa sonrisa. Es un ritual casi, que me viene espontáneamente siempre que te veo.

No hace mucho te dije que siempre te tenía presente. Es verdad. Y, además de tenerte presente, ¡necesito tenerte presente!. Necesito saber lo que fui, lo que soy y quién me ha dado ese aliento de vida. Necesito aprender de mis errores y disfrutar de mis aciertos. Necesito disfrutar de ti, aunque tú estés tan arriba, volando, y yo tan abajo, usando los pies.

Necesito abrazarte y, más aún, un abrazo tuyo. Y para ello, o aprendo a volar y me voy a buscar ese abrazo, o aprendes a caminar y vienes a verme (o ambas). En los próximos días se desvelará la cuestión.

Un guiño,
una sonrisa,
un besazo,
un abrazo.

El hastío

El hastío

El aburrimiento acecha en cada rincón de la casa, en cada puerta que se abre y se cierra, en cada ordenador conectado a Internet, en cada música que se escucha. Pero es muy listo; siempre espera a los mejores momentos... y te ataca. El aburrimiento es la suprema expresión de la indiferencia. Al principio lo hace disfrazado de apatía, para que uno se confíe. Pero no tarda en mostrar sus afiladas úñas y se transforma en una imagen, demasiado real. Empezamos entonces a hacer todo aquello que hace tiempo que no hacíamos. Se trata de cosas banales, sin demasiada importancia, pero que mantienen al aburrimiento bajo una falsa cortina de utilidad y aprovechamiento del tiempo. Poner orden en la música, en los papelajos, libros y libretas esparcidas por toda la casa; limpiar no entra ya que esto si es efectivamente algo útil; empezar a leer aquellos libros tirados por los suelos de las camas por enésima vez, hasta que se encuentre algo más inútil que hacer; escribir tontadas y tonterías en las páginas web...

Poderoso caballero es don hastío. A ver si a estas horas me deja un ratito y puedo dormir plácidamente, porque aburrirse en el momento adecuado es signo de inteligencia.