Ruido y furia
Hay ocasiones -estos momentos pertenecen a una de ellas- en las que me despierto de mis viajes oníricos de plena nocturnidad con preocupación. No puedo desprenderme de mi pasado, me persigue. De todas formas él ya estaba allí antes de que yo regresara por las noches. Parece que las tres damas grises quisieran avisarme de algo; quizás me avisen de lo que he sido, recordando entonces que lo sigo siendo. Porque lo que nos ocurre no desaparece sin más, lo vamos guardando en una especie de mochila que, poco a poco, va pesando más y más; y a eso lo vamos llamando edad.
Hay ocasiones -estos momentos pertenecen a una de ellas- en las que los deseos de coger de nuevo un trocito del pasado generan ira. Sé que no puedo volver atrás, la vida empuja con demasiada violencia, pero la eterna lucha entre la realidad y el deseo regresa a los camposantos y la batalla comienza de nuevo.
Esta encrucijada de recuperación del pasado y de continuación de mi vida y olvido de él crea estas peleas, y hace también que quiera dejar de soñar. Y despierto, con ruido de sables, me encono, no sé aún si por no poder volver atrás o por no haber podido continuar con mi sueño.
Billy Idol en la cadena, distorsión en la pedalera, volumen brutal -que decía Barón Rojo- en el amplificador, muy mala voz tapada por el ruido, vibración en las paredes y en la caja de la Pearl... Hojas en la habitación, piedras, como siempre, en los caminos y en los lagos rebotadas.
Soy el centro del universo. Las estrellas han sido colocadas en sus respectivos lugares por mí. Yo elijo cuándo aparecen las estrellas y cuándo se esconden. Nadie se atreve a levantarme la voz; saben que sus decisiones y pensamientos me pertenecen. Únicamente doy libertad a los elementos del universo cuando me llevan la razón; sólo en ese caso.
Es lo que tiene eso de levantarse por la mañana: es de día. Y es un día bastante majo, así que lo aprovecharé. Los rayos de sol eliminan en ocasiones impurezas y los necesitaba. Hacia mucho tiempo que no me sentía como ayer. Es bueno saber que las situaciones se pueden repetir, para no bajar mucho más la guardia. Lo más positivo quizás fue la visión de Drácula de Coppola y la primera parte del Señor de los Anillos... Y porque era muy tarde y empezaban a cerrárseme los ojos, que si no me chupo las tres partes seguidas (aún estaría entonces delante de la tele). Y hoy hay que desaparecer un poco. Situaciones -absurdas- familiares me obligan a huir, aunque sea sólo unas horas. Situaciones personales me obligan a huir, unas horas más.
Desespero, hermana melliza de Deseo, es reina de su propio territorio. Se dice que en el dominio de Desespero hay esparcidas multidud de pequeñas ventanas, que cuelgan en el vacío. Cada ventana contempla una escena diferente y es, en nuestro mundo, un espacio. A veces, al mirarte en un espejo, sentirás los ojos de Desespero sobre ti, sentirás su gancho anclarse en tu corazón.
Deseo es de altura media. Es poco probable que ningún retrato pueda hacer justicia a Deseo, ya que verla (o verle) es amarle (o amarla)... apasionadamente, dolorosamente, hasta la exclusión de todo lo demás.