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Alejandra

Alejandra

"Ojalá pudiera vivir solamente en éxtasis, haciendo el cuerpo del poema con mi cuerpo, rescatando cada frase con mis días y con mis semanas, infundiéndole al poema mi soplo a medida que cada letra de cada palabra haya sido sacrificada en las ceremonias del vivir".

Me ha venido su nombre a la cabeza, Alejandra. Sirva este post como homenaje, y robaré a Julio, que lo hace mejor que yo.

Alejandra
Puesto que el Hades no existe, seguramente estás allí,
último hotel, último sueño,
pasajera obstinada de la ausencia.
Sin equipajes ni papeles,
dando por óbolo un cuaderno
o un lápiz de color.
—Acéptalos, barquero: nadie pagó más caro
el ingreso a los Grandes Transparentes,
al jardín donde Alicia la esperaba.

Julio Cortázar
Octubre 1972
Desquicio 4 (otoño 1972) París

Los secretos de la comunicación

¿Existe comunicación cuando emisor y receptor emplean códigos diferentes? Por supuesto que no. Me alegra saber que el anarquismo de ciertas maquinitas infernales ayuda a comprender lo que el emisor -yo- pretende NO dejar entender a los legos. Desafortunadamente, en los últimos días pienso que mis mensajes son más y más claros. Otra cosa, totalmente diferente, es que se interprete de una manera o de otra lo que escribo. Y es esa interpretación la que persigo... y la que consigo, con mucha satisfacción.

¡Aysss, las palabras! ¡Divinas palabras! Culpables de la incomprensión más salvaje y de la más tierna complicidad. Palabras, sintagmas, proposiciones, libros enteros... pero de nada sirven si no se utiliza el mismo código para leerlos. Sí que sirven, por supuesto, para dar una interpretación subjetiva de las cosas; pero no sirven para "apropiarse" del autor.

Noam Chomsky... ¿un verdadero genio o un verdadero payaso? Su paso a la posteriedad será la de haber creado un dogma de fe. Curiosamente no pasará a la posteridad por haberse retractado de esas teorías de juventud. Curioso. Mejor como anarquista que como lingüista.

Si la sra. condesa ve las letras más grandes, es porque hago que estén más grandes para ella. Si el resto del mundo no las ve más grandes... es porque no hago que estén más grandes para ell@s. Así de simple. También influirían los ojos, postizos o no, del receptor, pero eso lo dejaremos para otro capítulo "ocultista".

Esperando

Esperando

Bocinazos en la calle, gritos de los críos correteando y "contragritos" de sus madres detrás de ellos. Alguna discusión entre parejas y el silbato de un policía sonando a lo lejos. Resulta un paisaje maravilloso, un cuadro magnánime en el que todo se representa a excepción, quizá, de las escaleras en las que estoy sentado, mis escaleras. Desde aquí lo observo todo, disfruto de todo... pero no participo. Mi misión es otra; mi misión es la sacra misión de la espera. Espero. No sé con exactitud hasta cuando permaneceré sentado ni cuando finalizará mi espera. Sólo sé que debo esperar, que quiero hacerlo. Puede emerger una sonrisa de mi cara viendo las imágenes de la subjetiva realidad, pero no se asemejará para nada a la sonrisa que aparecerá cuando mi espera finalice. Pero esa ya llegará. De momento, espero.

Novedades

Grifo nuevo, ya no gotea.
Lentillas.
Enigma acerca de un envoltorio de preservativo aparecido encima de la mesa -probablemente del monstruo.
Enigma acerca de un cigarrillo rubio aparecido en un cenicero -probablemente del monstruo.
Gafas de sol.
Marihuana.
Localización del curro.
Carreras con el toro en el taller.
No ir a currar hoy.
Ver el programa -entero- de la Campos.
Libro de mi hermano.
A la cama a las 00:00.
Café con mi madre.
Necesidad
Deseo

On me dit que nos vies ne valent pas grand-chose

On me dit que nos vies ne valent pas grand-chose

Interpretaciones. Tiempos, palabras, situaciones y sentimientos se mezclan en partes iguales, añadiendo un vasito de vino y un ajo entero y sin pelar para dar sabor. Café para todos. El gusto final es exquisito para todos, aun no sabiendo exactamente a qué sabe el suculento manjar. Gustos. Gustos y diferentes interpretaciones del banquete. Copa y puro, y entonces, elucidaciones. La misma comida en el estómago, cada concurrente con sensaciones diferentes, con regustos aún en la boca disparejos.

Pero comensales concretos imponen, con sus voces, su gustillo al resto de invitados. Estos regresan a sus hogares, cuando acaba todo, cavilando y ahogados completamente en sus propios sabores. Dudas y miedos. ¿Realmente es EL sabor lo que notan en su paladar? Aun sin conocer ese gusto, unos lo aceptarán de forma sumisa; otros optarán por definir el suyo propio y no pensarán en la opinión de los comensales concretos. Los menos reirán. No es necesario definir saborear; no es necesario creer en la definición; no es necesario crear la definición.

Al día siguiente, los comensales concretos se erigirán salvadores de los gustos tradicionales, reales y verdaderos. Los menos seguirán, simplemente, sonriendo.

Días de revisiones

En estos últimos días no estoy mucho por la labor. No sé exactamente a qué lugar está apuntando mi cabeza, sólo sé que no está en donde debería de estar. No me conecto por las noches y me voy a dormir pronto, envío faxes a quien no corresponde en el curro, no estoy haciendo la práctica que tengo que entregar mañana... Parece que mis neuronas estén algo despistadas o algo perdidas, o que estén bajo los efectos de la abstinencia.

Pasado, presente y futuro se mezclan en estos días. Hoy he estado mirando el pasado. Mi presente más cercano empieza en 2002. Fue un año de muerte y resurrección. Fueron varias muertes las que sufrí, e incluso un intento de suicidio. También fue un año de una resurrección, de un cambio radical en mi modo de ver las cosas y de tomármelas. Ese año fui feliz, no sólo viví efímeros placeres. Ese mismo año me prometí ciertas cosas, y parece que esas cosas se repiten este año. Me prometí que nunca más dejaría pasar el tiempo por hacer algo que quiero hacer, eso me atormenta.

El 2003 fue un año de "paso". Un año de cierta estabilidad. Disfruté mucho. Sé que me gusta hablar de cosas negativas, pero este año resulta algo difícil de hacerlo. Naturalmente que tuve cosas negativas, como recaídas y puñetazos en la boca; no obstante, y aún así, el resultado general es positivo. Las cosas se torcieron un poco a final de año, pero del mismo modo aparecieron otras que "taparon" de alguna manera las negativas.

Y este año... empecé eufórico, con ganas de comerme el mundo. Ahora, en estos momentos, en estas fechas, siento que es el mundo quien me está comiendo a mí. Tantos deseos, tantas ilusiones... Tantas ganas de cumplir mis promesas y tanto miedo por cumplirlas...

No tengo ganas de continuar. Esto resulta incompleto, pero no puedo más. Buenas noches.

Come to me

Come to me

come to me
i'll take care of you
protect you
calm, calm down
you're exhausted
come lay down
you don't have to explain : i understand

you know : that i adore you
you know : that i love you
so don't make me say it
it would burst the bubble
break the charm

j u m p o f f
your building is on fire
i'll catch you : i'll catch you
destroy all that is keeping you down
and then i'll nurse you : i'll nurse you

you know : that i adore you
you know : that i love you
so don't make me say it
it would burst the bubble
break the charm.

Que viene el coco

Que viene el coco

Nuevas llamadas, nuevos destorbos. Parece que el final de estos cuatro años y medio se acerca. Demasiadas preocupaciones por el estado de la casa, demasiados intentos de resucitar viejas habitaciones abandonadas e interruptores invisibles, demasiados condicionales. Sabía, y sé, que tarde o temprano tenía que suceder; eso lo sé desde el 19 de noviembre de 1999, no es ninguna sorpresa. Hacía tiempo que dejé de preocuparme por ello pero ahora, con estas empecinadas ansiedades, todo vuelve al inicio.

No falta mucho tiempo antes de que caiga la última ficha de dominó; el ciclo se habrá completado. Sólo espero estar preparado, o más o menos con las ideas fijas, claras y concluyentes. Hasta que llegue ese día seguiré disfrutando de lo que pedí prestado.

Osadía

Osadía

Un rey recibió como obsequio, dos pequeños halcones, y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara. Pasando unos meses, el maestro le informó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente pero que al otro no sabía que le sucedía, no se había movido de la rama donde lo dejó desde el día que llegó.

El rey mandó llamar a curanderos y sanadores para que vieran al halcón, pero nadie pudo hacer volar el ave. Encargó entonces la misión a miembros de la corte, pero nada sucedió.

Al día siguiente por la ventana, el monarca pudo observar, que el ave aún continuaba inmóvil. Entonces decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa, a la persona que hiciera volar al halcón.

A la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente por los jardines. El rey le dijo a su corte, traedme al autor de ese milagro. Su corte rápidamente le presento a un campesino.

El rey le preguntó: ¿Tú hiciste volar al halcón?, ¿Cómo lo hiciste?, ¿Eres mago?

Intimidado el campesino le dijo al rey:
Fácil mi rey, sólo corté la rama, y el halcón voló, se dio cuenta que tenía alas y se fue a volar.

Recuerdos (3ª parte): Parvulitos 2

Recuerdos (3ª parte): Parvulitos 2

El segundo recuerdo memorable de estos primeros tiempos escolares fue una enorme injusticia, y una enorme incapacidad por mi parte a opinar o a osar a decir que no estaba de acuerdo con algo.

Para entrar en clase, teníamos que pasar por una especie de recibidor que realmente asustaba. Recuerdo incluso una columna en el centro y unas escaleras asesinas que subían a la primera planta y a las habitaciones de los curas. Se nos había prohibido jugar allí, supongo que por peligroso. Un día, a la hora del recreo, me encontraba jugando con los compañeros (qué fácil es hacer amigos a los 4-5 años, ¿verdad?) en "la plataforma" y vi que salían unos cuantos compis corriendo de ese lugar prohibido. Una vez lejos, aparecío de la misma puerta la señorita Ceci. Parecía enfadada. Había pillado a algunos jugando donde no debían. Me vio. Yo no tenía nada que ver con lo que había pasado, ni tan sólo sabía qué había pasado. Me metío una bronca de un par de narices. No osé a decir que yo no había hecho nada, y me castigó. Me pasé buen rato delante de la puerta de clase, llorando. Hay pocas cosas que me hayan hecho llorar, pero la injusticia es una de ellas.

En ese momento empecé a "socializarme", empecé a entender que el mundo está lleno de injusticias pese a los cuentos de burbujas y máquinas de tren que sólo reciben amor y cariño. En esta situación no perdoné -ni perdono- dos cosas: la gran injusticia que la seño cometió conmigo -y por extensión no perdono las injusticias, aunque las acepto-, y la gran estupidez que hice por callarme (la educación cristiana que recibía se basaba, entre otras, en la obediencia).

Era muy bueno e inocente de pequeño. Demasiado. Tanto que el resto de compañeros acabaron por enterarse, pero esa es otra historia y otros tiempos. Habrá que esperar.

Recuerdos (2ª parte): Parvulitos 1

Recuerdos (2ª parte): Parvulitos 1

Fui niño, o eso creo, y tuve 4-5 años también. Entré en pre-escolar con ilusión, con ganas de comerme los libros, el balón de fútbol y los bollycaos. Mis papis me "colocaron" en los Maristas -sólo con el tiempo supe el esfuerzo que suponía eso de pagar a rajatabla todos los meses- y allí me enseñaron ciertos valores clasificables como justos ("lo que debe ser"), y también la incoherencia, por parte sobre todo de los curas, que suponía verlos actuar de forma injusta ("lo que es"). Los curas me dan las primeras lecciones de "bondad", pero al mismo tiempo las primeras lecciones de "crueldad".

Y en esos años recuerdo un día lloroso, de pataleta, en el cual no hice clase en todo el día debido a mis llantos, mis gritos y mis quejas. Todas las mañanas bajábamos mi hermano y yo hasta el portal de casa para despedir a mi padre. Se iba a trabajar y no le volveríamos a ver hasta la noche o hasta la mañana siguiente. Ese día en particular creo que mi madre me estaba peinando (raya a la izquierda) y mi padre estaba a punto de marchar. Pese a mis insistencias de que se esperase y los ruegos a mi madre para que dejara de peinarme o que me dejara bajar, mi padré se fue. Mi hermano bajó a despedirle, pero mi padre sólo recibió un beso en la mejilla; faltó el mío.

Al salir del baño, mi padre no estaba y mi hermano estaba entrando por la puerta de casa. Comencé a llorar y a patalear. Antes de ir al "cole" quería dar ese beso a mi padre. No lo conseguí así que decidí no ir a clase, fácil. El problema es que mi madre no lo vio tan claro. Me pasé todo el camino llorando y costaba tanto hacerme entrar en el aula que al final la señorita Ceci prefirió dejarme con el profesor de gimnasia, a ver si me calmaba un poco. Y lo que hacían "los mayores" en esta clase era... bailar!! Me tranquilicé. Después del recreo pude volver a clase.

Nunca más volví a darle un beso a mi padre.

Yaaaaaa

Ya tengo agua caliente!!!!
A estrenar calentador!!!!

Casi una experiencia religiosa

Hora estelar 7:32 AM. En breve llegará el calentadorero... gracias a lo que él haga y a lo que yo le pague, podré ducharme de nuevo en casa. Creo que justo cuando este señor salga por la puerta me desnudaré por completo en un sólo chasquear de dedos y, en tiempo récord, llegaré hasta la ducha... a sentir el placer que produce el agua caliente -casi medio hirviendo, por supuesto- cuando cae excitada de placer por toda mi piel. Ésta sólo será tocada por ella si está caliente, muy caliente. Se dejará a su merced. Sumisa, acatará todo lo que ella le diga, que no es más, por supuesto, que dejarse tocar.

Encenderé el agua y cuando el suelo esté pisable, entraré despacio en su territorio, donde más allá de él lo tiene difícil para sobrevivir. Empezaré a notar sus roces agradables en mis piernas. Me erguiré desafiante a ella y una fuerte satisfacción me invadirá los cabellos. E irá bajando, despacio, sensual, hacia los pies, húmedos ya por el primer contacto. Tan sólo ese contacto será suficiente para activar nuestros deseos de placer. Querremos más y, de forma más activa, tocará mi pecho, lo acariciará; jugará con mis pezones y éstos responderán erizados. Mi ombligo se sentirá feliz, en paz, tranquilo, y los nervios enviarán esa información a través de sus impulsos hacia el cerebro e irán dejando un rastro de placer y deseo.

Mira que "ponerse" con el agua caliente...

El sueño de la razón produce monstruos

El  sueño de la razón produce monstruos

El sueño de la razón producía mis monstruos. Anoche tuve miedo, mucho miedo. Hoy no ha dejado de sonar el teléfono. Alguien quería hablar conmigo; alguien aparentemente allegado pero que para mí sigue siendo un perfecto desconocido. Sabía que me buscaba, pero no sabía para qué. Lo que desconozco es lo que hace aparecer los monstruos. Tuve miedo, mucho miedo. Al coger finalmente el teléfono esta noche he descubierto los motivos. No eran esos monstruos que tanto me han amargado, que tanto han hecho para que hoy tuviera miedo de volver a casa y de salir de ella; era otro monstruo. Era el monstruo de la posesión, el monstruo de la propiedad, el monstruo del estar por encima de los enemigos y hasta de los propios hijos.

Ese monstruo puede ser muy negativo para mí. Creo haber visto sus cartas. Es un cerdo. El problema es que sólo tengo dos opciones: o ser cómplice, con lo que ello conllevará, negativamente; o sacar tajada de este juego. Las dos cosas son negativas. Si una vez me utilizó su enemigo, ahora me utiliza el monstruo.

Afortunadamente, este monstruo me da menos miedo que los que hago crear en mi mente. Sobreviviré.

7 de tréboles

7 de tréboles

Es cierto que no sé cómo quiero exactamente que sea mi vida; tampoco sé qué me deparará el destino. De lo que sí estoy seguro es que soy yo quien fabrica mi destino. Será más o menos justo, más o menos alegre, más o menos feliz, pero lo construyo yo cada día, cada noche, contínuamente.

Y ahora, sólo quiero mostrar una carta, el 7 de tréboles. Es la carta que debo mostrar. Es una apuesta que me da mucho miedo, pero es una apuesta. Mi solución delante del tapete de juego es la de irme a pedir una cerveza y evitar así mi tirada. Pero no es una solución, es una carga pesada, muy pesada, que no se elimina ni durmiendo ni soñando con mis castillos y dragones.

Pero de momento no mostraré mi carta. Aún no. Tengo que hacer otras cosas antes, como pagar todas las cervezas que he pedido en mis huídas, o mearlas absolutamente todas. No me atrevo a poner fechas, pero sí me atrevo -!por fin!- a volver a sentarme en la mesa, y jugar.

Merovingio y su error

Toda borrachera tiene su resaca, más o menos salvaje. Son momentos de reflexión, de promesas que caen muchas veces en saco roto; es tiempo de revisión, de aprobación o de condena. De la misma manera que hay libertad para decir cualquier cosa, también la hay para tomarse lo dicho de una manera o de otra.

Y es que a veces sólo tenemos en cuenta lo que se dice y nos olvidamos completamente de los efectos que pueden o no producir esas frases aparentemente inocentes. No soy muy causalista; no afirmo que a una frase le corresponde un efecto determinado -Merovingio, el francés, por supuesto, no se llevaría bien conmigo. No podemos olvidar que no sólo ha de tenerse en cuenta el emisor; si es emisor significa que también existe un receptor. Hay que darle su importancia también.

Las razones de ser y existir, como dice mi jefe, no son lineales; así como la historia no son reyes a los que hay que enumerar (fantástica letra de Daniel Higiénico... claro que este Daniel Higiénico tiene también otro verso igual de genial: "Una mierda es una mierda, aquí y en Madagascar"... ¡Fantástica!).

Pero veo que el café me espera, la ducha en casa la mama también (aún sigo sin agua caliente), y las ganas de pasarlo bien residen bien frescas aún en la nevera. Salud!

P.D.: No he hecho ninguna mención a la conmemoración de la II República, el 14 de abril, así que escribiendo esta línea ya está hecho.
"Si supieran los curas y monjas la paliza que les vamos a dar, saldrían corriendo y gritando: "Libertad, libertad, libertad"

A lo mejor

A lo mejor hubiera sido mejor irse de fiesta.
A lo mejor hubiera sido mejor gozar con Clapton.
A lo mejor hubiera sido mejor ver la peli mala de terror (que de terror no tenía nada).
A lo mejor hubiera sido mejor no conectarse.

A lo mejor...

Y es que todo lo anterior no produce preguntas. Otras cosas, en cambio, sí.

Y lo peor de las preguntas, es que fomentan respuestas.

Sr. Scott, rumbo al infinito

Juego a una partida de cartas. Las apuestas son altas y, como siempre, pretendo ganar. El problema es que me asustan las apuestas altas, cuando no sé si voy a ganar.

Tengo miedo de que mi carta sea el ocho de picas.

Sólo sé que de continuar el juego, he de levantar carta. Es mi turno.

Pero el miedo no evitará que siga eternamente evadiendome del juego. Muy pronto levantaré carta. Publicaré mi resultado.

Y volviendo al mundo físico, mañana voy de parrillada. De mi juventud recuerdo muchas cosas, por supuesto; pero recuerdo algo muy especial: mis amigos. Los 5 más allegados hemos hecho nuestras vidas, radicalmente diferentes a las de otros. Hace años que no nos vemos, pero tenemos algo en común en nuestras mentes: la amistad. Nunca la vamos a perder, por muchos años que estemos sin saber nada de los otros. Tuvimos un tiempo para nosotros, pero ese tiempo, después de los años -después de superar el tiempo- ha y no ha pasado.

Ha pasado, efectivamente, para todos. La pluralidad, y el respeto que la corresponde, es siempre fantástica. Todos hacemos vidas diferentes. La mayoría en pareja, con hipotecas y todo; otro deseoso, en London, pero no llega; la inmensa minoría, usease yo, "desarraigada", creando su propia vida de la misma vida... Y sé que mañana vendrán los intentos de convencer -que no de vencer-; y también sé que es más fácil que me venzan que no que me convenzan. Discutiremos, en el buen sentido de la palabra, a lo mejor nos gritaremos, pero no dejaremos de ser lo que somos.

Y aquellas promesas de adolescencia evidentemente no han pasado. El tiempo no ha pasado. La última vez, lo recuerdo muy bien, fue un 14 de junio... de hace 3 años (¿o 4?). Nos volveremos a encontrar mañana. Y el tiempo no habrá pasado. Seguiremos con las mismas ganas de reirnos, con las mismas ganas de disfrutar de nuestra amistad, como entonces, como con los 17. El tiempo no configura nuestra amistad.

Otra cosa será la comida, jajajajaja...

Vacaciones del servidor

Sólo anunciar que esta semana santa parece ser que el servidor que aguanta estas páginas se fue de vacaciones, así que hasta hoy, ha sido imposible escribir nada... también hay otros motivos ;p

Pérdidas

Como "profesional" (jajajaja... no se valen risas) de la enseñanza que era, estaba acostumbrado a que entrara nueva gente, y a que también saliera. Me adapté sobre todo a las "pérdidas", a todos esos alumnos que en algún momento se cruzaron conmigo. Que se me han olvidado los nombres es seguro, pero no creo que sea tan fácil olvidarme de todos ellos. El camino del profe el algo jodido a veces. En ocasiones congenias fenomenalmente con alguno/s de tus alumnos, pero sabes que ellos pasarán por allí sólo unas horas, y que nunca volverás a saber de ellos. Y son cientos de alumnos. Sería una salvajada "enamorarse de todos ellos".

Es entonces cuando se aprende a aceptar la "pérdida", cuando se valora el real "viaje" de las personas, sus idas y venidas, cuando se valora sólo el hecho de que dos vidas se han cruzado, que ya es mucho. Que sigan o no ya es lo de menos. Recuerdo a Marta, la fiscal que andaba tan perdida con el outlook y de quien nos reíamos -de buena fe- todos; recuerdo a los 3 de la UGT (léase "ugeté") del BBVA y la de cervezas que nos metimos aquella tarde, después de la última clase con ellos; recuerdo a Rosmil, el dominicano de Premià, cuando jugábamos al Team Fortress; también, por el otro lado, recuerdo a los funcionarios de la Generalitat y sus aires de grandeza, para quienes yo no dejaba de ser el "sirviente" de la Generalitat. También recuerdo a compañeros y compañeras: al chaval aquel inglés tan majo de la academia noséqué2000 a quien no le costaba ni nada hablar en castellano y lo que se enfadaba cuando los alumnos le quitaban el salvapantallas de los ordenadores, lo acojonada que estaba la compañera de l'Institut Gesem-Cibernos, cuando el jefe nos metió bronca... Los recuerdo a todos, a los jefes incluidos.

Mi vida personal sigue esa línea. A veces desaparezco -es complicado ser algo inestable- y entiendo que cuando vuelvo no todos estén ahí, puedo justificarlo. Lo realmente hermoso es que estén. En este sentido, para mí no pasa el tiempo, y no olvido nunca unas alegrías, unos llantos, unas borracheras, unas resacas... El tiempo no configura una amistad, a menos que se confunda con unos hechos. El hecho también de creer en la libertad, hace que acepte -a veces cuesta más que otras, claro- las decisiones de los demás; así que "perder" a alguien (por si no ha quedado bien claro en el texto, yo no "pierdo" a nadie, siguen estando dentro de mí) significa aceptar lo mejor que tiene ese alguien: su libertad. De la misma manera que la usaba para estar ahí, la tiene para no estarlo.

Gracias por estar ahí.