On me dit que nos vies ne valent pas grand-chose

Pero comensales concretos imponen, con sus voces, su gustillo al resto de invitados. Estos regresan a sus hogares, cuando acaba todo, cavilando y ahogados completamente en sus propios sabores. Dudas y miedos. ¿Realmente es EL sabor lo que notan en su paladar? Aun sin conocer ese gusto, unos lo aceptarán de forma sumisa; otros optarán por definir el suyo propio y no pensarán en la opinión de los comensales concretos. Los menos reirán. No es necesario definir saborear; no es necesario creer en la definición; no es necesario crear la definición.
Al día siguiente, los comensales concretos se erigirán salvadores de los gustos tradicionales, reales y verdaderos. Los menos seguirán, simplemente, sonriendo.
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