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Hastio

Se me ha perdido un día

Se me ha perdido un día Desde mi tierna infancia sé del cierto que a un lunes le sucede un martes, a un martes un miércoles, y así hasta llegar al domingo, que le sucede un lunes. Pero en estos tres días que llevamos de semana se me ha perdido un día. No sé si habrá sido el lunes o el martes; pero lo que es cierto es que no ha aparecido.

Y es que hoy estaba convencido de que era martes. Pese a mi insistencia, Iván ha sido el primero que me ha dicho que era miércoles, que acaba de leer el periódico (y dudo mucho que saquen diarios con fecha del día siguiente). No obstante, había que contrastar (nótese la influencia de los programas del corazón en este verbo) la noticia. Efectivamente, me han confirmado los del bar que hoy era miércoles... ¿Dónde estará entonces el día que me falta? ¿Dónde me metí?

Y es que en agosto los días pasan y pasan. Como ir a ver en directo una etapa de la Vuelta, en la que el paso de los ciclistas apenas dura 20 segundos, las vacaciones apenas duran unos días. Si en la carrera no logro distinguir algún ciclista, en verano sucede lo mismo: no logro distinguir algún día, aunque ha tenido que suceder por narices (o eso o es que el mundo se ha puesto de acuerdo para eliminar un día y a mí no me han dicho nada). Pero otra cosa maja tienen los días de vacaciones: no solamente pasan, sino que se acaban. Siempre se acaban.

Tiemblo ya por el Síndrome post-vacacional. Conociéndome estoy seguro que voy a sufrir mucho. Para empezar a prevenir, he dejado de tomar cervezas como quien se come las uñas. Sé que el alcohol es un peligro para mí, y sé que empezaba a caminar por la cuerda floja en estos momentos. Y si a eso unimos el hecho de que el desgraciado del bar ayer me cobró 7 euros por dos cervezas de lata... Creo que está todo dicho.

Es curioso ver cómo se van repitiendo las cosas cada x tiempo. Lo que cambia, lo que siempre cambia ahora -afortunadamente- es que, a diferencia de la primera vez, sé lo que hay al otro lado. Así que la solución no aparece tan oculta.

Y hablando de temas más mundanos... ¡Cagon el cofón! ¡Hoy me ha llamado Iván para invitarme a comer! Lo único malo es que estaba con Unheilig, In Extremo, Zebrahead y demás, y no me he enterado de la llamada. Snif. Al llamarle yo... se me acabó el duro. No obstante, me ha asegurado que la oferta es acumulable. La mala noticia es que ya no voy a hacer de violador en su obra de teatro. No sé los motivos, pero el escritor se ha retirado e Iván no le piensa "robar" su obra. Curioso ha sido la causa de la retirada de este escritor -un viejo compañero anarquista: Está convencido de que Iván y yo nos enfadaríamos. Sorpresa por parte de ambos. Así que me ha llamado para decirme que harán otra obra. A saber qué personaje me tocará ahora. ¡Ya tiemblo! El primer personaje que me ofreció era un militar chulo y vomitivo que quería ligarse a una tía. El segundo era un violador. El tercero... conociéndole seguro que no decae su ánimo de pensar un papel adecuado a mi interpretación.

Para acabar el día, Micky me ha dejado de nuevo colgado. Afortunadamente eso ya no es noticia. La verdad es que no me fío de él; sigo pensando igual. Le conozco de hace mucho tiempo y casi siempre me ha dejado colgado cuando le pedía dibujos (sobre todo para el fanzine que hacíamos: Hastío -ahora se puede ir entendiendo más el nombre de estas páginas). Así que continuaré pensando como hacía en el último post. Hoy he desarrollado 4 páginas más. A este ritmo acabaría la columna vertebral en 15 días. Lástima que no siempre pueda uno trabajar igual.

Si que me voy alargando... Para acabar el post, sigo deseando, sintiendo, llorando, queriendo, viviendo y muriendo. Amén.

2 comentarios

Culónimo -

Muy sagaz... Siempre me sorprende la calidad creativa y lógico-deductiva de estos posts y sus comentarios...

Ano nimo (ano=culo) -